¿Has pensado cuántas cosas te hubiesen salido mejor en el trabajo si tan solo tu comunicación fuese mejor? En definitiva, la comunicación es una competencia que nunca pasa ni pasará de moda (aunque hablemos por telepatía), y es un factor no negociable para tener éxito en cualquier profesión.

Así como hay personas que son carniceros con las palabras; que son directos y sin filtros, hay otras que han aprendido la importancia de dominar este fino arte y han incrementado exponencialmente sus resultados.

En este artículo, te comparto 3 formas de mejorar tu comunicación, basada en nuestra experiencia de consultoría en Recursos Humanos y empleabilidad.

Comienza los Correos en Positivo

Hay una enorme diferencia entre a leer un correo que comienza con una refutación, crítica o mala noticia, que uno que comience de manera positiva. Nuestros canales perceptivos se agudizan y somos mucho más receptivos en leer lo que nos escriben.

Estructurar un correo que comience desde lo positivo no significa dar un elogio falso o que no amerite, ni decir un cumplido que no sea real, ni mucho menos se trata de ser hipócritas o engañar al otro.

Este comienzo positivo al que me refiero, apunta más a que se reconozca de forma auténtica las acciones de la otra persona primero, antes de decirle lo que tiene que mejorar o corregir.

Por ejemplo, si estás respondiendo un correo que te enviaron y tienes algo que refutar o invalidar algún argumento, comienza por indicar algo bueno que la persona ha hecho en referencia al tema o inclusive agradecer que ha apuntado algo que necesite corregirse en pro de los clientes o la empresa.

“Háblale” a Los Sentidos

Para esas ocasiones realmente decisivas en donde darte a entender adecuadamente marcará un antes y un después, es conveniente comunicarte a través de los diferentes sentidos.

En estos casos, no solo digas las cosas, sino también ilústralas. Busca la manera de hacer un dibujo, escribir las palabras claves en un rotafolio, mostrar una imagen, presentar una diapositiva o un objeto.

Planifica con antelación alguna forma de interacción, una dinámica puede ser o aplicar algún tipo de test en vivo que permita dirigir sus respuestas hacia tu punto. Una vez en el “escenario”, aún así sea en la sala de reuniones o en la oficina, mantén el movimiento. El movimiento puedes ser tu desplazamiento, que puedan tocar un objeto, o inclusive, el dinamismo de revelar punto por punto en tus diapositivas en lugar de entregarlo todo de una.

¡Basta de Consejos! – Escucha y Has Preguntas

Es muy diferente responderle a alguien con un consejo que responderle con una pregunta poderosa. No me malentiendas, dar un consejo desde el amor es algo muy noble y positivo. El problema ocurre cuando la persona quien lo recibe no está “lista” para apreciarlo y ponderarlo.

En otras tantas veces, no es que la persona esté lista o no para recibir el consejo o sugerencia que le darás, sino es que el ego hace conflicto. Para el cerebro, se recibe diferente una idea auto-generada que exo-generada. Es decir, hay muchas más posibilidades que alguien valore más su propia idea, respuesta o consejo, que la que le puedas decir por el solo hecho de ser ajena.

En ambos escenarios, ya sea que la persona no esté lista o pueda chocar el ego, es mucho más efectivo hacerle una pregunta para que encuentre o intente encontrar su propia respuesta. A veces la respuesta no será propiamente una solución, pero te dará información con la cual trabajar para ayudarle mejor.

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